Dom Pérignon cosecha 2002, champán único, regalo selecto.

A menos de un mes y medio del comienzo de la Navidad, nos esforzamos en buscar esos presentes que serán del agrado de nuestros amigos y familiares. Otras veces lo que buscamos es un regalo con el que cumplir un compromiso. Las empresas se esfuerzan también en cumplir con rituales no escritos, realizar gestos comerciales a los mejores clientes o simplemente devolver servicios y favores.

La Navidad está bien “reñida” con las fiesta y la celebración, los banquetes, las comidas y las cenas. ¿Y cuál es la bebida reina de las fiestas navideñas? Indudablemente el champán. En España se produce el Cava, un vino espumoso fabricado siguiendo el mismo proceso que le Champagne. Su calidad y su precio lo hacen muy competitivo y, no se preocupen, porque hablaremos también de él. Otros champagnes de gran calidad se producen en Suiza, Alemania, Italia e incluso en otros continentes. Con todo, el champán más glamouroso y selecto sigue siendo le champagne français. Oh la la, la France!! Francia ha sabido vender muy bien sus productos de lujo, haciendo gala de una inteligente mezcla de savoir faire (know-how en la lengua franca, curiosa paradoja), de trabajo y de calidad.

Andy Warhol viste las botellas de la cosecha 2002 de Dom Pérignon, champán legendario.
Andy Warhol viste las botellas de la cosecha 2002 de Dom Pérignon, champán legendario.

Cierto es que su precio es alto y que los otros champanes no desmerecen en absoluto. Cierto es, también, que una vez probamos alguno de los selectos champanes franceses, hay un no sé que, un detalle que nos haría preferir la botella gala a las otras. Un sutil detalle, una burbuja más pequeña, menos acidez, la sensación de poder beber y beber, sin sufrir los desagradables mareos de la ebriedad… quién sabe.

La historia, sin embargo, es caprichosa, y aunque no tengamos tiempo para desarrollarla, su éxito mundial se debe a los gourmets londinenses. Y también, al famoso Dom Perignon, un Abad de la zona de Epernay en la Champaña francesa que consiguió domar al demonio burbujeante que hacía explotar las botellas cuando fermentaba este vino diabólico.

Möet Chandon, la marca que se hará celebre desde el siglo XIX, tuvo la idea de crear una serie, la serie Dom Pérignon que sólo se cosechase las añadas excelentes. La primera tuvo lugar en 1921 aunque no sería vendida hasta 1936. Desde 1936 sólo han sido puestas a la venta 36 añadas Dom Pérignon, de ahí su alto precio y su rareza. La cosecha 2002 acaba de comenzar a venderse por lo que si desea realizar un regalo excelente y único no debería perder la oportunidad.

Para la cosecha 2002 la firma francesa ha decidido utilizar la estética de Andy Warhol vistiendo sus botellas con el estilo pop-art del artista neoyorquino, lo que añade un toque de diseño al prestigio de la marca. El objetivo de Möet está claro, transformar la botella, el continente en una obra de arte semejante a la del contenido.

Si necesita realizar un regalo con el que destacar por encima del resto, si desea que su pareja, sus suegros, sus jefes, compañeros o asociados, sus clientes se queden con los ojos abiertos, piénseselo, pero rápido antes de que se agote la cosecha.

Un último detalle, el champán, le champagne se bebe durante todo el año, de hecho es delicioso matar la sed con una copa de champán helado, por lo que en verano debería degustarse con aún más fruición, eso sí, siempre gélido.

Pros

Una cosecha selecta que se revaloriza con el tiempo.

Recién salida de las bodegas de Champaña su precio aún es relativamente bajo. Con el paso del tiempo las botellas de Dom Perignon se revalorizan y sus precios se alejan de las posibilidades del común de los mortales.

Regalo selecto, ideal para compromisos, declaraciones de amor o reconciliaciones con luz de velas.

Contras

Con todo el precio elevado, la botella puede costar unos 80 €.

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